Ya se a qué me quiero dedicar: yo de mayor quiero ser afiliada

¿Afiliada a qué? ¿A un sindicato? Eso me contestaría mi padre cuando le dijera qué quiero ser de mayor. ¿Todavía no conoces el marketing de afiliación, papá?

¿Qué es eso del marketing de afiliados?

Internet ha traído muchas cosas buenas a la publicidad. Entre ellas el marketing de afiliación. O quizá no tanto. El caso es que el marketing de afiliación es un concepto tan nuevo que todavía hay muchas empresas que no tienen claro como implantarlo en sus modelos de negocio.

Una marca debe localizar qué influencers y bloggers concentran una gran cantidad de followers, sin dejar de tener en cuenta que esos seguidores sean parte de su target.

A partir de ahí, un banner publicitario con una oferta interesante o una recomendación del afiliado aparece en su página. Sus seguidores perciben esta publicidad como interesante y por eso se inscribirán, completarán una encuesta o directamente comprarán ese producto.

Finalmente, el afiliado gana una comisión por haber conseguido ese registro o venta. La marca puede realizar un seguimiento de las conversiones de sus afiliados gracias a otorgar un código único a cada uno de ellos.

Fácil, ¿no? Si tienes más curiosidad puedes echarle un vistazo al blog de José Facchin

¿Y yo qué gano siendo afiliada?

Aquí viene lo interesante. Para empezar, podré recomendar lo que me de la gana. A ver, lo que me de la gana no, tampoco quiero convertirme en un bazar chino. Puedo recomendar cualquier tipo de producto, ya que consumo mil productos diferentes al día. Como tú y como todo el mundo. Por lo tanto, podré recomendarte desde lo que desayuno hasta lo que utilizo para depilarme, tendrás curiosidad por saberlo claro.

Además, no tendré que preocuparme de tener los productos en stock, eso es cosa de otro. Más le vale que los tenga, por su bien.

Solo necesitaré un blog. Gratis y desde casa, o desde cualquier sitio. Eso sí, me preocuparé de tenerlo bonito, sino nadie se asomará a cotillearme. ¡Quiero que me cotilleéis!

No tendré que madrugar. Yo misma me pondré mis horarios, como una buena jefa. Tranquila, marca. Que tendré tu entrada preparada como habíamos acordado. Que madrugadora no seré pero cumplidora sí.

Además, escribiré de todo lo que me gusta: decoración, fotografía, publicidad, cosas bonitas, lugares, viajes, chocolate. Así que quizá os cuento demasiadas cosas. Espero no hacerme pesada, os prometo que no os aburriréis!

Admítamoslo, no todo es tan bonito como parece

Vale, todo parece muy fácil y bonito. Ahora pongámonos serios, puede parecer fácil y sencillo pero no lo es.

Para empezar, requiere tiempo. Construir un blog interesante y generar buenos contenidos no es fácil. Necesito tiempo para saber cómo estructurarlos, fotografías de calidad y tiempo para conseguir una mínima cantidad de seguidores.

Mi credibilidad está en peligro. No puedo empezar a recomendar mil cosas diferentes e incoherentes. Eso hará que mis seguidores empiecen a desconfiar de mi y a creer que hago esto por dinero.

No quiero ser una centralita de atención al cliente. ¿Y si luego a mis seguidores no les gusta el producto? ¡Se me tirarán a mi encima por habérselo recomendado! Así que tengo que probar los productos y ver si realmente merecen la pena ser comprados.

5 consejillos que te serán útiles

  • Define muy bien de qué va tu blog para que la recomendación de productos sea coherente.
  • Recomienda sólo productos de calidad, que tú también usarías.
  • Tus estadísticas son importantes, utiliza programas de afiliación que te las proporcionen para mejorar tu estrategia.
  • Sé natural. No intentes engañar a nadie porque la reputación de una marca está en tus manos. Y la tuya también.

Y lo más importante: pásatelo bien. Si no te lo pasas bien, tus seguidores tampoco lo harán.

 

 

El fin de la publicidad intrusiva ha llegado

¿No lo sabías? Aquí estoy yo para contártelo. Aunque te cueste creer la publicidad intrusiva ya no volverá a molestarte. Te lo promete una publicitaria.

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¡Qué pesados son!

Qué pesados con los anuncios, ¿otra vez anuncios?, ¡Madre mía, 7 minutos de anuncios!, Que pesados estos del coche, ¡¡¡Me acabo de comprar uno!!!, ¿Otra vez tú por aquí George Clooney? Si acabas de salir. Pero bueno por lo menos me alegras la vista. Todavía no sé qué pinta Mario Vaquerizo de mecánico, ¿alguien me lo explica?

Como ya sabéis, soy publicitaria. Puede que te estés preguntando porqué digo SON y no SOMOS. Y es que yo no me siento identificada con esos anuncios de la tele que solo hacen que interrumpir y molestar. Eh! Que ser publicitaria no significa ser pesada y venir a contarte cosas que no te importan, cuando no te importan. Y menos a gritos. Me metí en este mundo hace 3 años, para intentar cambiarlo. O por lo menos mejorarlo.

Por cierto, ser publicitaria tampoco significa ser mentirosa. Sé que esto no viene a cuento pero necesitaba aclararlo. Significa ser persuasiva, así lo llamamos nosotros. Persuasión y manipulación no es lo mismo, ya me quedó claro en primero.

Yo vengo a contarte…

Yo vengo a contarte cosas que puedan interesarte. Como mínimo un poquito. Vaaaaaaale a veces puede que creas que lo que te estoy contando no vaya contigo, pero pronto te interesará. Que ¿cómo lo sé? Porque conozco tus gustos, tus lugares, tu gente, tu oficio, tus intereses y tus desintereses, tus ilusiones y tus pasiones. Sé dónde quieres ir de vacaciones este verano y también sé dónde acabarás yendo. No, no soy Dios y tampoco tengo una máquina del futuro.

Yo vengo a contarte una novedad de la que todavía no te habías enterado. Vengo a traerte una oportunidad y tú eliges si quieres aprovecharla o no. Eres libre. No te voy a insistir, aunque sé que tampoco hará falta.

Todo el mundo tiene un destino al que nunca ha ido pero al que irá antes de morir. Tú también. Si todavía no has ido seguramente sea porque no puedes permitírtelo, ¿me equivoco? Si no es así, todavía no entiendo que haces ahí quieto. Pues vengo a contarte dónde puedes encontrar ese vuelo al paraíso por un precio asequible para ti. Confía en mí.

Yo creo en la publicidad

Creo en la publicidad. Y todos hemos creído en algún momento. Sino no te hubieran engañado. El truco está en saber qué publicidad creer. Saber detectarla. Veamos, seguramente tú creas en esto:

Y si no se te han puesto los pelos de punta,  preocúpate. Esta es la publicidad a la que yo llamo emocional, no intenta venderte nada. De hecho, no creo que a Coca-Cola le preocupe si te ha convencido este anuncio para tomarte una. El caso es que te la tomarás igualmente. Esta publicidad te hace sentir, te emociona. Y me encanta. De hecho, Coca-Cola tiene la culpa de que yo me haya metido en este mundo, compruébalo.

Pero también creo en la publicidad más funcional. Yo creo en su utilidad. Confío en la publicidad no intrusiva, esa que viene para contarte algo que te interesa. Esa que tiene valor. Esa que viene para quedarse. Esa que no te grita. Esa a la que tú sigues. Esa que te abre nuevas puertas. Esa a la que haces click.  Yo creo que tiene futuro.

Y me alegro de que exista el fenómeno Ad blocking. No es que me contradiga, es que no me apetece que exista esa publicidad. Y a ti tampoco, así que fuera.

Gracias a las nuevas tecnologias, podemos desarrollar un nuevo tipo de publicidad no intrusiva que vivirá en un sistema en el que todos salimos ganando. Tú porque has encontrado la oferta del vuelo a tu paraíso que no conocías. Y que no hubieras conocido. (Agradéceselo a Google, es quién se ha chivado) Y yo porque puedo seguir volando. ¿Embarcamos?

La estrategia de publicidad digital no es tan fácil como parece

Quien planifica una estrategia de publicidad digital se enfrenta a un gran desafío: elegir los formatos más adecuados a sus objetivos, ¿por donde empezar?

estrategia publicidad

La publicidad digital, ese gran (des)conocido

Todos sabemos que la población de Facebook es enorme, cuenta con 1.350 millones de habitantes concretamente. A simple vista no parecen muchos pero te sorprenderás cuando sepas que superan la población de China y Brasil juntas. Sabemos que las redes sociales han supuesto cambios brutales a la hora de relacionarnos y que están presentes en nuestro día a día las 24 horas.

También sabemos que si no aparecemos en Google, no existimos. Y si no lo sabías es porque no te leíste mi entrada anterior. Te invito a hacerlo. Sabemos que no todo lo que aparece en Google es porque sí, o bien porque alguien ha pagado por ello, o bien porque realmente ese contenido vale la pena. Aunque Google no es para nada tonto, y si no vales la pena, por mucho dinero que tengas tampoco te dejará colarte en los resultados. Si esto se aplicase al trabajo o a la política, otro gallo cantaría.

Volvamos al tema, el caso es que en relación a la publicidad digital, hay conocimientos básicos que todos sabemos, o eso creo. Hasta ahí bien. Lo que quiero llegar a decir es que creemos que lo sabemos todo, pero estar revolución de la publicidad en Internet sólo acaba de empezar.

La publicidad digital es desconocida hasta para los que creen que la conocen. Gracias a Internet se pueden manejar grandes cantidades de información, el big data del que tanto se habla últimamente. Pero lo cierto es que todavía no se tienen las herramientas necesarias para gestionarlo, todavía no. Por eso defiendo la idea de que internet es algo (des)conocido, porque todavía no sabemos todo lo que podemos llegar a hacer con él, pero estamos en ello.

Consecuencias de creer que lo conocemos

Lo peor de todo es que las marcas hoy en día creen que todo es más fácil de lo que parece. Claro que es fácil abrir una cuenta en Facebook, Twitter, Instagram o Pinterest y compartir algo de vez en cuando. Lo mismo en las diferentes redes sociales, claro. Eso no sólo pasa desapercibido por los usuarios y los pocos seguidores que puedan tener, sino que puede hasta perjudicar a esas marcas. Por ser pesadas e interrumpir a la gente mientras busca algo interesante en esas redes sociales, por publicar contenido que no es adecuado en ese momento, entre otras cosas.

Los más afectados de todo esto son las pequeñas y medianas empresas, que ven Internet como la gran oportunidad para hacer estrategias de publicidad baratas. La publicidad barata en Internet no funciona, igual que tampoco funciona un espot barato.

Lo que yo propongo

Lo que yo os propongo, pequeñas y medianas empresas, es no querer ir tan rápido. Parad y pensad, no actuéis sin saber. Lo que hagáis en las redes sociales luego no podréis borrarlo, la gente lo habrá visto y será imposible retroceder. Ya sabéis eso de que cuando un jarrón se rompe, nunca vuelve a ser cómo era aunque unas sus piezas.

Las estrategias en publicidad digital requieren de análisis, mucho análisis. Y de conocimiento del sector. No todas las redes sociales sirven para lo mismo, no en todas se habla el mismo idioma. Quizá ni siquiera las necesites para cumplir tus objetivos. Quizá tu mejor opción es abrir un canal en Youtube, quien ya genera un ROI superior al de la televisión. Quizá tu mejor opción sean los enlaces patrocinados, quién sabe. No hay una fórmula para idear una estrategia de publicidad digital aplicable a todas las marcas y a todas las empresas.

Si algo destaca en Internet es la personalización, nadie quiere que se dirijan a él cómo se dirigen a los demás. Internet nos permite personalizar nuestro mensaje, haz que tu estrategia de publicidad digital sea tuya y de nadie más.

¿Y si la realidad virtual fuese mejor que nuestra propia realidad?

La realidad virtual está siendo toda una tendencia en los últimos meses. ¿Llegará el día en que prefiramos la realidad virtual frente a nuestra vida real?

Germany Gadget Show Samsung

Ubiquémonos

Google, SEO, SEM, coste por click, marketing de contenidos, AdWords, followers, viral, blog, optimización y page rank son los trending topic en una agencia de marketing online. Y lo digo por experiencia. Estuve durante séis meses como becaria en una agencia de marketing online y os prometo que cada día escuchaba esas palabras. Y no sólo una vez. Parece ser que una nueva palabra está luchando por entrar en esa lista: realidad virtual. Y no va mal encaminada.

El gran cambio

No podemos negar que ha habido un gran cambio en las marcas, en el mercado, en los consumidores (algunos de ellos han ascendido y son prosumers), en los medios de comunicación, en la forma en la que nos relacionamos entre nosotros, en cómo compramos y en cómo vendemos. Estáte atento y párate a pensar, porque los cambios son bastante serios.

Ahora, nuestro perfil de Facebook tiene más validez que nuestro propio DNI. Youtube es la nueva televisión. Dependemos de las validaciones de nuestros ex-jefes en LinkedIn para encontrar un nuevo trabajo, así que más vale llevarse bien con ellos. Hemos dejado de comprar el periódico para enterarnos de una notícia en 140 caracteres ¿de verdad es posible?

Todavía hay más. Una parte de nuestro tiempo libre la pasamos poniendo caras raras frente a nuestro smartphone para enviar un mensaje que durará 10 segundos y después desaparecerá. Walla! Ahora todo el mundo vende algo y su escaparate está en una app. Si no te gusta, súbelo. O eso dicen. Pero no sólo eso, todos tenemos un nuevo jefe y se llama Google. Pero que no cunda el pánico, sólo tiene el poder de decidir si existes o no. Sólo eso.

Y por último, compartimos nuestro día a día mediante imágenes con mil filtros que hacen que nuestra realidad parezca mejor de lo que es, pero parece ser que alguien ya se ha dado cuenta de los problemas que eso causa, Essena O’Neill es su nombre.

Habiendo contemplado esta situación tan cierta para todos, ¿alguien se sorprende de que Samsung haya creado unas gafas que sirvan para hacerte sentir que estás en otro lugar mientras estás en una silla? Todo se ha hecho virtual: las personas, los mercados, los productos, las noticias, la información… ¡Hasta las páginas amarillas! Porque Google no deja de ser la versión 2.0 de las páginas amarillas con tres colores más. El día en que la realidad también fuese virtual tendría que llegar, y ya ha llegado.

¿Y ahora qué?

La realidad virtual sólo acaba de empezar. Sentir que estás en una montaña rusa mientras estás en tu casa, puede ser divertido. O pasear en helicóptero por encima de Nueva York un domingo por la tarde desde tu sofá, también. Pero, ¿dónde está el límite? ¿Qué pasaría si prefiriéramos la realidad virtual frente a nuestra vida real? ¿Viviremos encerrados en casa con unas gafas puestas todo el día o viviremos deprimidos y frustrados con nuestra vida por no ser tan bonita como lo es con las gafas puestas?

Puede que esto os suene muy lejano todavía, pero ¿os habéis parado a pensar con qué velocidad cambian las cosas a nuestro alrededor? Whatsapp cumplió 6 años el enero pasado y ya nos parecía increíble poder enviar todos los mensajes que quisiéramos sin límite de palabras y sin tener que pagar por cada uno de ellos.

¿Quién diría que ahora puedes ver a tiempo real lo que está sucediendo en cualquier parte del mundo sólo con una app? Esto lo traduzco como un acercamiento al fin de la censura. Cualquier persona con un smartphone puede mostrar al mundo lo que está viendo o viviendo. Las personas a nivel individual hemos ganado poder, el valor de la transparencia no va a dejar de crecer, tanto para los medios, como para la política y también para las marcas, sino que le pregunten a Volkswaguen. ¿Habrá que estar eternamente agradecidos a nuestro nuevo jefe?